Todo se permitio, el juego del infortunio, la sed que con acento se construye el dialogo mezquino, la improvisación chatarra, todo atribuible a las palabras gastadas por la curiosidad que mancha en las retinas que acuñan cada error para asi crear los infiernos individuales y lo miserable de si mismo.
La triste alma que en silencio no sonríe y la escasa carne que al sexo no escupe.
sábado, 10 de febrero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario